LAS EVALUACIONES QUE VIENEN


22 Abr, 2015

OPOSICIONES
 
La entrada en vigor de la LOMCE supone la aplicación de un nuevo sistema de evaluaciones, pruebas externas, censales y estandarizadas.
En este curso escolar se aplicará la prueba de 3º de Primaria, una evaluación de diagnóstico donde se comprobará el grado de dominio de las destrezas, capacidades y habilidades en expresión y comprensión oral y escrita, cálculo y resolución de problemas. Dicha evaluación debe ir enfocada a detectar las dificultades de aprendizaje y en consecuencia, poner en marcha medidas de apoyo y refuerzo al alumnado. Medidas, que debido a los recortes en educación, que han afectado a la disminución de las plantillas de los centros docentes, a la supresión de programas y al aumento de la ratio profesor-alumno, entre otras, son difíciles de llevar a cabo.
En el curso 2015-16 se aplicará la prueba de 6º Primaria que permitiría comprobar el grado de adquisición de las competencias lingüísticas, matemáticas y en ciencia y tecnología, así como la superación de los objetivos de la etapa de Educación Primaria. Ambas pruebas tienen carácter orientador y no académico y deberían estar dirigidas a valorar el aprendizaje del alumnado y a establecer planes para su recuperación y la mejora y éxito escolar en aquellos centros cuyos resultados sean inferiores a los valores establecidos.
La primera evaluación final de 4º de ESO y 2º de Bachillerato se realizará al finalizar el curso 2016-2017 y en ese curso aún no tendrá efectos académicos (no será necesario superar la prueba de 2º de Bachillerato para obtener el título de Bachiller), aunque sí se tendrá en cuenta para el acceso a la Universidad. La evaluación final que se realice al finalizar el curso 2017-2018 sí tendrá efectos académicos.
Para obtener el Título de Graduado en ESO se requiere obtener un 70% de media en las calificaciones de las asignaturas cursadas en la ESO y un 30% en la nota obtenida en la Evaluación Final de la ESO o FP Básico.
La Calificación Final de Bachillerato se obtendrá del 60% de las medias de las calificaciones numéricas dadas en cada una de las materias cursadas en Bachillerato y del 40% de la nota obtenida en la Evaluación Final de Bachillerato.
Conviene ante este borrador hacer una serie de consideraciones: ANPE, no se opone a la decisión de incorporar al sistema educativo evaluaciones externas, que han de ser estructuradas y coordinadas por el Ministeriopara que resulten efectivas a la hora de diseñar programas y políticas específicas. Pero la valoración de las competencias, destrezas y habilidades del alumno y la evaluación de su aprendizaje deben traducirse en refuerzos y apoyos positivos para el alumnado, que le ayuden a alcanzar sus objetivos y no se dirijan a establecer un sistema de clasificación de centros que nos llevaría a una carrera anual para supeditar el aprendizaje a los resultados de la pruebas a los rankings de los centros, perdiendo con ello el verdadero objetivo de diagnóstico y recuperación del alumnado para alcanzar el éxito educativo.
Para ANPE estas evaluaciones externas sólo tendrán sentido si responden a un instrumento para el diagnóstico del progreso en el aprendizaje, a la homologación de contenidos y a la aplicación de programas de recuperación y van precedidas de un refuerzo previo de la evaluación continua e interna.
Otro aspecto a tener en cuenta en estas evaluaciones es que las pruebas serán aplicadas y calificadas por profesorado externo al centro. Ante esta medida, ANPE defiende que las evaluaciones deben ser realizadas por funcionarios docentes para garantizar la objetividad, la independencia y la eficacia y así evitar la intervención de empresas privadas que pueden dejarse guiar por criterios meramente economicistas.
ANPE propone que el sistema de evaluación externo sirva para que cada centro educativo valore su situación actual y futura, de modo que la comparación no sea con otro centro, sino consigo mismo, permitiendo desarrollar un plan de mejora de resultados a corto, medio y largo plazo.
Uno de los temas más controvertidos del reciente borrador es el diseño de la prueba final de Bachillerato que los alumnos tendrán que aprobar para obtener el título, que incluye 350 preguntas tipo test con cuatro respuestas a elegir. Para ANPE, el diseño de estas pruebas es insuficiente para evaluar la adquisición de determinadas competencias: destrezas y habilidades como la expresión oral y escrita, la resolución de problemas y valorar la capacidad de síntesis, entre otras. Dicha prueba está muy alejada de evaluar la madurez del alumno en su proceso de aprendizaje.
En definitiva, ANPE defiende que la evaluación debe ser un instrumento para valorar el rendimiento educativo y debe ir siempre acompañado de un compromiso de mejora para alcanzar los objetivos educativos. Este compromiso sería más efectivo si se hubiera alcanzado un consenso educativo en la LOMCE, con la participación del profesorado, que es quien tiene que poner en marcha y aplicar las reformas.
Falta mucho todavía para la entrada en vigor de las evaluaciones de la ESO y Bachillerato, máxime cuando esta por delante un año de elecciones a todos los ámbitos y como viene sucediendo en todo el desarrollo reglamentario de esta reforma, la ideologización y la estrategias electorales y partidistas se imponen al debate serenos y a las respuestas y retos que necesita nuestro sistema educativo.
Frente a la actitud de los que se oponen sistemáticamente a cualquier propuesta de cambio sin hacer ninguna contrapropuesta de mejora, en ANPE no nos resignamos a agotar todas las vías de diálogo y negociación para contribuir a la mejora permanente de la educación. Por eso hemos reiterado la necesidad de conseguir un pacto educativo de mínimos que siente las bases para dotar de estabilidad al sistema, al margen de los cambios de gobierno, y contribuya, en definitiva, a mejorar la calidad de la educación en España y la situación de su profesorado.
Nicolás Fernández Guisado
Presidente nacional de ANPE.